lunes, 2 de enero de 2017

Estupefaciente nº1

Cada noche entras por mi ventana, te cuelas como el frío que aún no me congela,
te haces dueño de mis posesiones, de mi mente y mis locas reacciones,
te conviertes en el gobernador de mis mariposas en el estómago,
el emperador de mis alejados sueños,
de nuestra visión de nosotros,
de mí,
solo de mí.
Como un himno tu voz suena por cada espacio de mi cerebro, allá donde mire saltas a la imaginación
pero nunca acabas en el abismo de los sueños donde aún cada noche te espero,
con una manta para resguardarme del frío de tus besos, de las espinas de tus abrazos.
Te haces con las riendas de mis pulmones y me los abres cuando te veo aparecer,
y es que aún después de dos años tratando de aterrizar nunca lo acabas haciendo.
Este es el himno de los desterrados, de los ajenos al corazón, con las mariposas muertas y algo de vapor,
de los soldados caídos libres de acción que jamás volverán a casa a llevar una vida con control,
de los jóvenes pasajeros que se dejarán la piel en cada noche ideando una nueva decisión.
Te sigo buscando, y tu corriendo sin parar, quién me diría que acabaría así,
escribiéndote desde mi cama, música algo triste y algún que otro estupefaciente.

(no me hago cargo de lo que haya podido escribir aquí, ahora mismo no soy consciente de ello oopps sorry)