domingo, 17 de enero de 2016

Serendipia en el frío.

Dicen que los infinitos existen, que los "para siempre" no son efímeros como una calada de un cigarro en medio del viento, que si no estás bien no es el final... dicen tantas cosas que no saben ni lo que piensan.
Es verdad que sostenemos con más fuerza las cosas que más miedo tenemos a perder, y al final la mayoría acaban cayendo... la gravedad existe y no es tan leve como lo pintan los artistas abstractos.
Supongo que la vida trata de arriesgar, de invertir en aquello que queremos y esperar que no se rompa en mil trozos o en lágrimas, solo, no sé qué pensar a veces.
A veces me levanto en medio de la larga noche entre pesadilla y pesadilla con la respiración entrecortada y los nervios explotando mis venas... a veces, solo a veces, tengo algo de miedo.
Llevaba tiempo sin creer en la luz al final del túnel, en la luna jugando al escondite con el enamorado sol, o en las noches de lluvia con más sonrisas que letras en mis escritos...
Tiempo atrás me devastaron, lanzó mi cuerpo en un río, se aseguró de que no saliese a flote, física y mentalmente estaba ahogado, era más hielo que fuego, más vapor que humo,
pero ahora al final de la corriente veo distante la luz que no buscaba, la inmarcesible serendipia que teñía cada tarde el cielo, había encontrado lo inefable que no esperaba encontrar,
al fin y al cabo jamás había creído en la humanidad, y menos en las personas.
Que le jodan a las corrientes frías, que se fastidien los días húmedos que me ahogaban y el no creer nada de nadie por lo aterrado que estaba de la tierra firme,
mi gusto por lo efímero resultó haber sido también efímero, se marchó con la corriente que seguía, bajaba, y yo me quedaba a flote en el mismo punto de hace un mes,
el tiempo sí que es efímero, parece ayer cuando le vi esperando en "el sitio del primer día" con mi cerveza a medio terminar y su vaso a rebosar,
mi ilusión no lo es, si hay que arriesgar lo haré, si hay que sostener con fuerza agarraré hasta que mis manos sangren y aún así no soltaré, si hay que confiar... no confiaré en la humanidad, pero sí en él.

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