miércoles, 6 de enero de 2016

"Podrías haber escrito sobre cómo se pierde la ilusión"

Hace frío en las calles, la lluvia empapa hasta las mentes mas duras y penetra en todos los sentimientos que nos esforzamos por esconder dentro de nuestra caja torácica.
Las coloridas luces iluminan lo que no se puede ver aparentemente entre el cielo y la tierra, allá donde se supone que van los sueños, las ganas de un abrazo o la famosa ilusión que se desprende de nuestra piel poro a poro, creciendo con nosotros las ganas de nada, de ser la mitad de lo que siempre hemos sido, no nos esforzamos para seguir sintiendo lo que tanto nos hace sentir libres, nos es más fácil huir de lo difícil que seguir con el deterioro de nuestra emoción interior por crear ese ambiente mágico y feliz.
Ya no nos gusta tanto ser felices, nos gusta ponernos en lo peor, somos así, crecemos, y nuestra  pequeña molécula de idiotez lo hace a la vez comiéndose nuestras ilusiones y sueños, nuestra valentía para hacer todo aquello que queremos.
Nos limitamos a seguir sin saber si quiera a dónde nos dirigimos, nos da miedo hasta buscar un compañero de viaje porque es arriesgarse todo o nada, y la gente ya no hace eso, todo está marcado, solo hay baches que superar pero no caminos que seguir, y no sé hasta qué punto eso me pone los pelos de punta hacia dentro, clavándose en mi núcleo, haciendo crecer mi gusto por la música triste, la lluvia golpeando mi rostro desnudo o el frío amparando mis pies bajo la inmensa oscuridad.
Lucho por echar fuera ese fantasma de mi interior que lleva a la monotonía, a no creer en nadie, a desconfiar de la forma en la que dos personas se miran o se cogen de la mano, a querer dejar de lado la batalla contra lo ordinario y buscar lo que queremos y no nos atrevemos a hacer aparecer.
Creemos que lo hacemos bien, solo nos escuchamos a nosotros mismos, nos gusta ver lo desgraciados que somos, la vida de mierda que llevamos, los fracasos que supuestamente definen quiénes somos delante de una sociedad arruinada aunque extendida como un brote de peste capaz de matar en la Edad Media a medio mundo, solo que esto es mucho peor. Odiamos pensar que nos equivocamos y que hay más posibilidades de las que creemos que existen, no escuchamos, es más fácil no respirar y ahogar todo a nuestro paso.
No escribo para mostrar lo que veo, para eso tenemos los ojos y vemos la realidad que a cada uno le gusta ver, escribo para demostrar que aún hay gente esperando el día en el que la ilusión se coma las ganas de quedarse en la misma sombra esperando a la tormenta, personas capaces de imaginar un mundo diferente donde los sueños ganen a las manipulaciones de la realidad, seres humanos que aún saben que apostar no es perder, individuos ilusionados por el tiempo pasando entre ellos y la mirada de sus personas especiales, somos, simple y llanamente, gente con ilusión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario