martes, 24 de marzo de 2015

Noche sin estrellas.

A veces no nos acostumbramos a los cambios, o simplemente no queremos hacerlo, nos limitamos a quedarnos estancados en los recuerdos del ayer sin mirar a lo que está pasando ahora poniendo en peligro nuestro pequeño camino que seguimos día a día.
No nos gusta asumir que algunas cosas cambian, que dejamos atrás a algunas personas o que debemos introducir a otras tantas en nuestros proyectos.
Algunas novedades nos gustan, pero muchísimas otras nos aterrorizan, nos hacen parecer pequeños y su sombra tapa cada rayo de sol que creíamos ver antes, no hay elección, hay que aprender a vivir con nubes nuevas en nuestro cielo, que por la noche deja a la vista evidencias de lo que algún día soñamos, cada estrella fugaz con cada deseo aún por cumplir. Nos decimos día tras día "seguro que se cumplirá", pero creemos saber que no es así.
No quiero dejar atrás todo lo que quiero, tengo miedo a fracasar como persona, como estudiante, como amigo, como hijo, como hermano, como compañero... quiero volver a estos años en los que me sentía arropado y nada era capaz de dejarme por los suelos, exceptuándome a mí mismo.
Las nubes siempre están moviéndose, no pueden estancarse, tal vez sea un sistema de protección que utilicen por ahí arriba para no sufrir daños, para no conocer gente importante que se quede estancada en su interior, para poder cambiar sin miedo a dejar nada atrás. De vez en cuando intentan dejar rastros en cualquier lugar a modo de lluvia, pero igual que las personas que van y vienen, no dejan nada más que un charco que se evaporará con el tiempo.
¿Pero qué hay de las estrellas? Siempre ahí arriba, formando constelaciones que las unen como lazos de afecto, Tienen nombres y son recordadas, de vez en cuando alguna se extingue, pero la mayoría ahí están en el mismo sitio ancladas brillando pese a su destino.
¿Te has imaginado una noche sin estrellas?
Parece aterrador. No tener a dónde mirar, sin posibilidad de pedir deseos o poner nuestra esperanza en astros que no saben que juegan un papel importante en nuestras vidas, pero...
¿te has imaginado un día sin nubes?
Por supuesto que es posible, y es maravilloso, de vez en cuando nunca viene mal una tormenta, pero tampoco un día soleado que nos permita respirar, salir y ver el astro más grande que podemos ver desde donde vivimos. ¿A ese se le piden deseos?
Porque yo quiero pedir uno:
 Sé que la vida está llena de cambios, y yo pido que todos los míos sean para bien, y que si tengo que pasar por alguno malo al menos que sea una buena lección, no un recuerdo destructivo.

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