viernes, 7 de febrero de 2014

El poder de elegir.

Elegir es algo que nunca se me ha dado del todo bien, "elige esto o lo otro", "elige tu futuro", "elige persona"...
Cuando tengo la prioridad de elegir nunca sé lo que irá mejor, no sé qué camino es más largo o cuál es menos prolongado, solo sé lo que me apetece y lo que me conviene, y a veces estos dos términos se depositan en diferentes elecciones; una opción es lo que me apetece y la otra lo que me conviene.
Dos caminos con diferente principio, trayectoria, y desembocadura, pero ambos desconocidos.
¿Tú qué elegirías? ¿Lo que te gusta o lo que mejor conlleva tu futuro?
Bien, yo cometí el error de elegir lo que mejor me convenía, lo que creía que me apetecía cuando sabía que no era así.
Ojalá pudiese volver atrás, recordar todas aquellas listas de "pros" y "contras" que hacía para ver qué elegir, y volver a ver todo como lo veía antes con el pensamiento que tengo ahora, todo sería tan distinto... pero no puedo volver atrás y borrarlo todo como si nada.
Desde mi experiencia (algo que me fastidia decir), elegid lo que os gusta de verdad, porque es aquello que os hará felices aunque el trayecto sea algo desastroso, y apartad de vuestra mente aquello que según los demás "será mejor para ti" cuando en realidad no te apetece del todo, ya que aunque parezca que el camino sea algo más relajado, el final puede ser catastrófico.
Si no hacéis caso a todo esto acabaréis como yo, pensando en cómo hubiesen sido las cosas si hubiese elegido por mí mismo en vez de hacer caso a lo que dirán los demás, a lo que creía conveniente... 
Elegir bien no es elegir lo que te conviene, si no lo que te apetece.

domingo, 2 de febrero de 2014

Moribundos del pasado.

A veces intentamos olvidar, hacer como si algo en nuestro pasado nunca hubiese ocurrido o existido, dejando un vacío temporal y sentimental en nuestra historia si miramos atrás desde donde nos encontramos ahora.
Creemos que borrar todas las fotos referentes a aquello que queremos olvidar es la solución, y que también lo es dejar de seguir el rastro en las redes sociales o en tu día a día, pero si de verdad marcó tu existencia y para ti te marco la suya, de poco va a servir intentar borrar algo que sucedió, algo que recordarás toda tu vida hasta que los gusanos estén comiéndose tu cuerpo en una caja de madera.
Solo necesitamos una razón, un recuerdo vago para creer que ya hemos olvidado, hasta que ves una foto, oyes una canción, o pasas por un lugar que te recuerda a aquél momento, aquella persona, aquellas experiencias que jamás se volverán a repetir, y nosotros, pobres ilusos, intentamos borrar algo que vale más en nuestro interior que en el olvido.
En muchas ocasiones queremos repetir nuestro pasado, queremos rebobinar hasta el momento culminante de la acción y actuar como debimos de actuar para que en el presente no tengamos que estar intentando deshacernos de nuestra memoria, pero lo hecho hecho está, ya no podemos volver atrás y hacer como que nada ha pasado, como que el tiempo, sucesos, y personas no han empeorado las cosas.
Tal vez intentemos olvidar, cuyos esfuerzos son en vano, mientras que los otros factores de la ecuación seguramente ya ni se acuerden de nuestras palabras, nuestras sonrisas, nuestros planes de futuro... futuro, algo que no puedes planificar nunca, en ningún momento sabes cómo van a salir las cosas, y cuando salen mal, solo hay que volver a como estábamos antes de intentar planificar el futuro, como una goma de borrar, pero no olvidemos que nuestra vida está escrita a bolígrafo, y en esta historia ningún tipo de corrector está permitido, ni si quiera si intentas difuminar la tinta con lágrimas.
Os preguntaréis "Bien, ¿y qué puedo hacer para olvidar?"
Ojalá lo supiera, pero hasta donde sé, intuyo que es algo imposible, algo como crear fuego con un solo chasquido de dedos o hacer estallar en mil pedazos un edificio con un solo pensamiento, inalcanzable para nosotros, personas sedientas de olvidos pero empachados de recuerdos tormentosos.
Simplemente nos queda mirar al presente y aceptar los recuerdos con una pequeña sonrisa, mientras que nuestro corazón todavía desea explotar por los aires y tu cerebro aún te ordena intentar arreglar lo que en un pasado no salió bien.
  Personas sedientas de olvidos pero empachados de recuerdos tormentosos, o como yo los llamo: "Moribundos del pasado".