domingo, 26 de enero de 2014

Cambios innecesarios pero necesarios.

Cambios, ¿a quién le gustan los cambios? Todos dirán "depende de si es hacia bien o hacia mal". ¿Y si lo bueno es malo y lo malo es bueno a la larga? ¿Y si no tienes la opción de elegir lo bueno o lo malo?
Una pequeña modificación en nuestras vidas puede ser transcendental en nuestro futuro, todo depende de las personas que te rodean, los lugares que sueles frecuentar, tus gustos, ese grupo de música del que vives enganchado, esos temas de conversación que nunca cambian, esas sonrisas monótonas en las mismas caras de las mismas personas... una pequeña renovación y tus aspiraciones, gustos, forma de ser o de pensar, todo, puede evolucionar de una manera u otra, transformándote en una persona u en otra.
A veces una metamorfosis es necesaria para darnos cuenta de lo que estamos hechos, de lo que aguantamos, de los sentimientos nuevos que podemos llegar a experimentar, como un hielo fuera de un glaciar flotando en medio de un volcán o una llama bajo una tormenta intentando demostrar lo mal que sientan los cambios, pero adaptarse tampoco es tan difícil, solo basta con poner un techo sobre el fuego para que este no se extinga, y en el caso del hielo, si algo va mal, siempre puedes volver al lugar de donde procedes.
Haz un ejercicio ahora mismo, piensa en las cosas que quitarías de tu entorno y otras que pondrías, bien, ahora piensa en las consecuencias, ¿ocurriría algo malo o bueno? Ahora lo importante, ¿cómo serías tú feliz? Si de verdad quieres reemplazar algo en tu vida hazlo, aunque eso afecte negativamente a los demás, o incluso aunque creas que puede ser negativo para ti, nunca sabes lo que te depara tu futuro, en cambio, si te limitas a seguir tu rutina... tu futuro será igual que tu presente.
Por desgracia (o por suerte) no tenemos oportunidad de repetir nuestras vidas para ver qué hubiese pasado si hubiésemos elegido cosas distintas a la que día a día vamos rechazando o aceptando, y eso es lo que me motiva a cambiar tanto de opiniones, no quiero vivir en un presente continuo, quiero cambiar mi vida hasta encontrar mi futuro perfecto, y si eso implica tener que meterme metafóricamente a volcanes como aquél hielo para ver que necesito seguir intentándolo lo haré, hasta que al fin sea esa fogata que encuentre su sitio, aunque sea bajo la lluvia.
Quien dijo que los cambios son malos es que nunca llegó a arriesgar en su vida.

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