jueves, 31 de octubre de 2013

Felicidad.

¿Alguna vez te has sentido la persona más pequeña e insignificante del mundo, como una mota de polvo en el necesario aire que respiramos?
Ver que todos destacan, y tú ahí estás, como la típica persona en un sillón apartado de todo en una gran fiesta.
Te frustras, te sientes inútil, te deprimes, hasta que un día, sin saber cómo, te das cuenta de que debes conseguir aquello que todos ansiamos con ganas... la felicidad.
Al conseguirlo, dicen que te hace sentir enorme, como King Kong en el mismísimo Empire State, tan alto que puedes tocar las nubes. Pero al igual que a este mítico personaje, en tu escalada hacia la felicidad habrá personas que quieran evitar tu ascenso hasta la cima, evitar que protejas lo que más quieras aunque solo eso te haga feliz.
Te ponen metas, limitaciones, te intentan derrumbar, intentan aplastar tus ilusiones y sueños como un mosquito que se limita a volar sin rumbo fijo en el lugar y momento inadecuado.
La felicidad, ¿de verdad sabes qué es sentir felicidad? ¿Acaso alguien lo sabe?
Sin duda, la meta principal de las personas debe ser aprender a ser feliz, y nos debe dar igual los impedimentos que nos pongan.
¿Que necesitamos algo para ser un poco más felices? Intenta conseguirlo a toda costa pese a los impedimentos de los demás.
¿Necesitamos a alguien para ser un poco más felices? Lucha por esa persona pese a los comentarios ajenos.
Aún así, para ser felices plenamente, en mi opinión, deberíamos aprender a aceptarnos tal y como somos, aprender a vivir a gusto con nosotros mismos, sin quejarnos de vivir lo que vivimos.
También debemos aprender a apreciar los pequeños placeres de la vida, aquellos que tal vez sean ajenos a la vista o algo que quizás no sea material, que se sienta desde dentro, aunque tal y como somos las personas, no nos conformamos con los pequeños detalles, si no que siempre esperamos lo máximo de cada persona, y cuando vemos la realidad, nos hundimos en nuestros pensamientos irreales.
Por eso siéntete a gusto tal y como eres, aprecia los pequeños placeres de la vida, no esperes tanto de los demás, pero sí de ti mismo para así llegar más lejos, y pase lo que pase, nunca te rindas.
La vida no está hecha para tener dos oportunidades.
Empieza a ser feliz.

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