viernes, 27 de septiembre de 2013

"I will wait for you".

Recorro las espaciosas y vacías calles de la ciudad con paso decidido e inseguro de mí mismo a la vez, sabiendo que en cualquier momento puede sonar por los auriculares esa canción que se encargaría de acabar con mi inexpresivo rostro, dejando un rastro de recuerdos y sentimientos que harían estremecer hasta al más fuerte.
Tan pronto como cantan los pájaros tratando de avisar a los transeúntes, empiezan a resonar por cada rincón del casco urbano feroces estruendos que anticipan la tormenta.
Tras cinco largos y callados segundos, tras un trueno lleno de energía, empieza a caer fuertemente una manta de lluvia rebotando contra mi cara, con intención de acariciar mi rostro sin sentido, que cada vez se moja más hasta que parezco recién salido de una relajante y estimulante ducha.
Con desgana, me paso la caliente y suave capucha de la sudadera sobre mi cabeza, simulando un escudo que me protege de todo lo que pasa en el exterior, tanto en la calle como en la faz de mi mente.
En ese preciso momento en el que inspiro una gran calada de frío aire que congela mi interior, empiezo a oír lo que menos quiero oír, a excepción de su voz llena de recuerdos tratados con calma y delicadeza.
Por mi cabeza, dejando la tormenta aislada fuera de mi capucha, resuena la canción. Esa canción capaz de acabar conmigo sin piedad, con su letra alentadora, su ritmo inconfundible, y su larga historia.
Aprovechando que la lluvia empapa mi cara, suelto unas lágrimas que se disimulan gracias a las gotas de agua caídas desde el cielo, como si supieran que tenían que caer en ese preciso momento, dando a todo un tono de nostalgia y peculiaridad.
"I will wait, I will wait for you...", canto en susurros apagados mientras veo mi vaho ascender hasta el cielo, ahí a donde fue a parar todo, dejando la realidad, donde sé que aún se puede ser feliz, aunque cueste.
Miro hacia delante, veo la calle solitaria, me seco las lágrimas con la manga, sin mucho éxito, ya que rompo a llorar tanto que mis lágrimas van al son de la lluvia.
No me queda otra, sigo con mi larga travesía, esperando llegar a algún sitio que de verdad merezca la pena. Tal vez busque algo que ni si quiera exista, pero si no busco, nunca lo sabré.

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